Su Reemplazo En Nombre Del Folklore
Las manifestaciones artísticas del pueblo colombiano que caracterizaban el folclor vallenato como lo más innato de nuestro país, solo queda en las secuelas de lo que fue nuestra identidad cultural hasta mediados de la década de los noventa, cuando el vallenato aún conservaba algo del legado mítico de Francisco Antonio Guerra Moscote, “El campesino guajiro que se transformó en leyenda y se inmortalizó en la historia del vallenato con el nombre de Francisco el hombre”.
Considero que deberíamos hoy día, tratar de establecer una diferencia entre Folclor Vallenato y Música Vallenata, pues aunque en el contexto pareciera lo mismo, es inevitable encontrar distintas aplicaciones si consideramos que el primero es una manifestación artística de un pueblo mientras que la segunda es el arte de combinar los sonidos para que resulten gratos al oído.
He ahí un interrogante. Si la segunda es el arte de combinar los sonidos para que resulten agradables al oído ¿Resulta entonces agradable al órgano de la audición los sonidos del folclor?
Yo no soy la persona indicada para dar la respuesta certera sobre ese particular, pues sería mi punto de vista frente al de los demás. Pero no es descabellado citar aquí uno de los temas del folclor vallenato mejor interpretados en la historia vallenata y es 039 por Alejandro Durán, en cuanto a folclor se refiere.
Es obvio que los “Paladines del folclor” saldrán al frente de esta aseveración, puesto que si llegasen a escuchar 039 lo primero en notar antes que otra cosa, es que en ese tema hay una ausencia total de tecnología y mezclas; pero hay una gran riqueza natural interpretativa de todos quienes participaron en su realización y eso hace que se note una excelente combinación de sonidos agradables al oído humano.
Otro caso ejemplar del folclor es lo que hace Totó La Momposina, con ausencia total de tecnología; pero con finura auditiva natural sus temas llegan agradablemente a muchas partes donde repose un ser humano, que no duda en hacer un alto en el camino para dejar de escuchar lo que está escuchando, y ponerle atención con agrado a la manifestación folclórica de Sonia Bazanta Vides, la mayor representante de nuestra música tradicional en el mundo.
Somos muchos quienes defendemos esta representación folclórica como el quinto aire vallenato, pues es de considerar que esta representación artística, tuvo sus raíces en las tamboras y que marcaron los mejores momentos de nuestros inicios con Alejandro Durán, si recordamos que canciones como “La Candela Viva” fueron adaptadas por él y otros más a nuestro folclor vallenato.
Si recordamos que la música es el arte de combinar los sonidos para que resulten agradables al oído, no está de más advertir, que arte no puede ser el sinónimo de tecnología como equivocadamente han querido establecer los renovadores del folclor más representativo de Colombia, quienes en su afán tecnológico producen cada día canciones poco agradables para el aparato auditivo, y esto se evidencia en que el órgano se cansa rápido de esos temas que se les vuelven insoportable durante los dos meses que dura el show publicitario y recurre a aquellas clásicas mezcladas con el arte natural y que pasarán años y años, y el ser humano no dejará de escuchar. Esa puede ser una de las causas por la cual las canciones nuevas pasan de moda en un momentito.
Aburren al órgano auditivo humano, falta ver que dirán los animales domésticos que tendrán que mamarse ese ruido mezclado, durante los dos meses, que sus amos duran buscando en sus ídolos esa canción que haga olvidar lo inolvidable, los clásicos de nuestros primitivos impulsadores del folclor vallenato.
Ahora tocará mirar si hay que renovar o no a nuestro folclor, ¡Pues sí!; pero sin apartarnos de lo autóctono, se puede. Acaso no lo demostraron los hermanos Poncho y Emiliano hasta el momento que decidieron no seguir siendo fieles al folclor que los hizo grande. Ellos hicieron folclor vallenato con algo de tecnología. Finalizando la década de los noventa decidieron no hacer más folclor y se convirtieron en hacedores de música vallenata, que es otra cosa muy distinta.
Y ahí tengo que citar a Diomedes Díaz, quien sin temor a equivocarme jamás nos ha regalado un LP o un CD que se pueda escalonar dentro del folclor vallenato; pero indudablemente como hacedor de música vallenata no tiene comparación, Diomedes no ha hecho folclor, él ha hecho vallenato comercial; pero un vallenato agradable al oído humano, de ahí, que pasarán muchos; pero muchos años para que este emblemático representante de nuestra música vallenata, deje de ser considerado el mejor de todos los tiempos e irreemplazable.
Son fenómenos ineludibles que no ocurren todos los años. El producto comercial que hizo “El Cantor Campesino” nacido en La Junta, tuvo un toque mágico que llegó al agrado del oído humano, y la mayor equivocación de los otros hacedores de vallenato comercial, es creer que a mayor tecnología, mejor receptividad tendrá su producto en las personas.
Los hermanos Zuleta haciendo folclor innovador, son irremplazables de ahí que desde hace más de 15 años cuando los Zuleta se alejaron del folclor vallenato para convertirse en hacedores de música vallenata, dejaron de ser aquellos que dejaban un clásico en cada LP o CD.
Diomedes Díaz, agarró algo del folclor y lo utilizó para hacer un producto comercial digno de ser escuchado; pero eso lo logró con su don natural, por eso es inaudito que haya gente y productores convencidos que las ideas y mentes de una persona se puedan imitar fácilmente como sus posturas y ademanes.
Es triste que haya folcloristas, y no voy a poner ese remoquete entre comillas por no estar de acuerdo con ellos, porque se que son verdaderos folcloristas; pero es muy triste que en un día entierren la trayectoria de muchos años.
Para ser igual o mejor que Diomedes Díaz haciendo música vallenata, no basta solamente con tomarse fotos haciendo sus mismas poses, no basta con grabar videos utilizando sus mismas locaciones o posturas, no basta con usar palabras e insultos contra alguien en un concierto como hizo Diomedes en el tema La Plata, no basta con comportarse de la misma manera como El Cacique, ni imitando la voz y su show. Todos los seres humanos tenemos algo inimitable, y es precisamente lo inimitable, lo que ha hecho que Diomedes Díaz sea él y los demás.
No comparto que se toque lo sensible de un pueblo para atraer seguidores hacia determinado artista en nombre del folclor, sencillamente porque las figuras más representativas comercialmente dentro de la música vallenata, ninguna está haciendo folclor, todos están haciendo comercio y dinero a costa de un don mítico de quienes tuvimos el privilegio de nacer en La Costa Norte de Colombia.
La SONY puede y tiene derecho a buscarle todos los reemplazos posibles a Diomedes Díaz; pero que no utilice el nombre del folclor para lograr ese objetivo. Los seguidores de Silvestre Dangond, pueden y tienen derecho a considerarlo el mejor del momento; pero que no lo hagan en nombre del folclor, háganlo en nombre de la música vallenata.
Es un derecho de cada individuo defender el producto comercial que le gusta; pero lo que si estoy seguro es que el producto comercial que hace Diomedes Díaz, no tiene punto de comparación.
Además, el vallenato como producto comercial no es lo mismo de antes, ese producto comercial llamado música vallenata anduvo al 100% cuando Diomedes anduvo a ese mismo ritmo, hoy el Cacique anda a media marcha por muchas razones y nuestra música vallenata anda al mismo ritmo, esto me deja la vía libre para terminar diciendo que la música vallenata nació agradable al oído humano con Diomedes Díaz y desgraciadamente muere junto con Diomedes, porque hoy ese producto comercial llamado música vallenata, está reducido a un show publicitario impulsado por una gran minoría en el país que no se da cuenta o no quiere aceptar, que el vallenato está agonizando por estar respaldando la intención de enriquecerse de un artista y desechando nuestro folclor vallenato, el verdadero, ese que nos regaló Durán, Juancho Polo, Alfredo Gutiérrez, Los Hermanos López con Jorge Oñate, los hermanos Poncho y Emiliano, Beto Zabaleta y Emilio Oviedo, el que nos regala Farid Ortiz, Eduar Morelo y que tuvo en Diomedes Díaz, el mejor representante desde que se convirtió en música vallenata.
Nelson Armesto Echavez



